Para Padres

¡Auxilio con el Bullying!

De las modas más sonadas en los últimos tiempos: que todos los niños sufren de Acoso Escolar o Bullying. Sin embargo, hay que saber diferenciar lo que sí es, y lo que no para evitar victimizar, o ignorar situaciones que se dan en el ambiente escolar y que lastiman en la formación de nuestros hijos y alumnos.

“¡Mamá. Fulanito me pegó!” Le cuenta el chico a su mamá a su regreso de la escuela.

– “¿Pero cómo, por qué? Pregunta la madre un poco preocupada.

– “Bueno, pues, así de la nada me empujó fuerte, que es como pegar.” Contesta Sutanito.

– “¡Ay que barbaridad mijito, eso es Bullying!, mañana temprano voy con la Directora para hablar sobre Fulanito que es agresivo y buleador.”

Al día siguiente la mamá de Sutanito va a la escuela a acusar a Fulanito. Jamás se detuvo a preguntar más sobre lo sucedido, a tener un contexto completo de las acciones tanto de un lado, como del otro; no llegó a considerar que, incluso, su hijo pudo haber comenzado el altercado. No reparó en que jamás había escuchado que el compañero hubiera molestado con anterioridad a su niño.

Es normal y entendible que como padres, nos sintamos a la defensiva, que llevados por el impulso no nos detengamos a analizar las situaciones. Sin embargo, que los alumnos se enfrasquen en discusiones, en conflictos, NO significa que se dé el Bullying (cuyo término en español es acoso escolar).

El estar en desacuerdo con otras personas y/o puntos de vista no significa que tenemos un problema de acoso escolar. Es normal que entre los chicos en edad escolar se presenten roces y fricciones. Esto es característico de la socialización en todas las etapas de vida del ser humano. A través de estas experiencias se van formando habilidades sociales que nutren a las personas; que las enriquecen como seres sociales.

Primero lo primero

¿Entonces, qué conductas si pueden ser identificadas como Bullying?

En su informe titulado Violencia y acoso en la escuela: informe sobre la situación mundial, publicado en 2017, la UNESCO define acoso escolar como: “Un comportamiento deliberado y agresivo recurrente, que se caracteriza por un desequilibrio de poder real o aparente, ante el cual la víctima se siente vulnerable e incapaz de defenderse. El acoso puede ser físico, verbal o social; y también el acoso en línea o cyberacoso”.

Siguiendo a cabalidad esta definición, nos damos cuenta que la historia de Sutanito y Fulanito, no califica como Bullying. Entre ellos no se habían dado actitudes agresivas constantes. Cuando existe una situación de agresión repetitiva de parte de un alumno hacia otro podemos con certeza llamarlo acoso o Bullying; antes, no.

Joven sosteniendo una cartulina con una cara triste dibujada frente a su cara
Foto: Pexels.com

Tipos de Bullying

Ahora bien, definiremos cada uno de los tipos de acoso que se pueden dar en el ambiente escolar; esto nos ayudará a detectar si en verdad existe algo de gravedad que tiene que ser tratado de fondo, o bien, una conducta aislada que tendría que ser abordada con igual contundencia. La cuestión aquí será ser capaces de detectar el Bullying que está oculto, el que daña poco a poco sin ser tan evidente, en el que existe complicidad y silencio.

Fundación en Movimiento, asociación que busca la prevención y sana convivencia en México y Latinoamérica, tiene una categoría de los tipos de acoso. Te presentamos los cuatro más frecuentes:

  1. Exclusión.

Este tipo de Bullying se da cuando se aparta de manera intencional a alguna persona, ya sea de alguna actividad, conversación, trabajos en equipo, etc. Aplicar la famosa “ley del hielo” puede ser catalogada como exclusión, así como finjir que la otra persona es invisible o no existe. Este tipo de conductas dañan el autoestima de la víctima, pueden generar sentimientos de soledad, culpa, inseguridad y tristeza. Muchas veces los victimarios no ofrecen una razón o causa para dar este trato a la otra persona. Cuando un grupo de amigos se enojan con otro y le retiran el habla de manera permanente sin ofrecer una explicación, califica como Bullying. Esta forma, es un poco más frecuente entre las niñas adolescentes. Cuesta mucho trabajo identificarlo si la víctima no lo menciona, si no lo expresa; esto es derivado de la vergüenza que siente; muchas veces cree que es su “culpa” ser apartada(o) y que en cierta medida, se lo merece.

2. Acoso Psicológico

Esta agresión se da cuando el acosador mantiene una presión negativa sobre el compañero a base de miedo, amenazas, comentarios negativos, críticas, burlas constantemente mermando el autoestima y seguridad de su víctima. De igual manera inventar chismes o chantajear a una persona califica como acoso psicológico. Los chicos que sufren de este tipo de Bullying pueden sentirse profundamente intimidados y ser incapaces de establecer límites, pedir ayuda o mostrarse indiferentes. Las palabras, muchas veces, pueden dañar más profundo que un golpe.

3. Acoso Físico

Este tipo de agresión es la que generalmente causa mayor preocupación en los padres de familia y maestros; es la más evidente. La agresión física puede ir desde cosas pequeñas como pellizcos, empujones, “zapes”, hasta situaciones más graves como golpes, patadas, e incluso que atentan contra la integridad.

 

Joven sentada en la calle con un celular en la mano
Foto: Pixabay.com

4. Cyberbullying

 

Este es el tipo de acoso que se da en las redes sociales, en los grupos de comunicación usando tecnología. Puede ser anónimo o bastante frontal. Puede ser individual, o con un grupo de personas que se “unen” para el ataque. El cyberbullying puede tomar varias formas, desde comentarios negativos, burlas, hasta imágenes gráficas, memes, obscenidades, persecución, suplantación de la identidad en línea, amenazas o difamación. Este acoso en algunos casos es difícil de detectar ya sea por el anonimato, por la estructura de la red social que se utiliza y porque suele darse fuera del ámbito escolar.

¿Qué hacer?

Una vez identificados los tipos de Bullying, te ofrezco una guía rápida con algunos tips o sugerencias que podrán ayudar tanto a la víctima como al victimario a convivir de una mejor manera.

Tipo de Acoso

Sugerencias

Exclusión Una vez identificado el problema será primordial conocer la razón de la exclusión para entender el origen y brindar opciones, alternativas de una convivencia armónica. Por ejemplo: No se incluye en el juego al niño nuevo. Bastará con hacer presentaciones, con propiciar juegos en equipo que de un inicio sean guiados para asegurar el ambiente sano. Otro ejemplo: Una compañera no desea la compañía de otra y finge no verla ni escucharla. Habrá que sensibilizar a la chica que aparta; hacerle ver que no tienen que ser amigas, pero que es una persona y que sólo por ese hecho tiene valor; que lo correcto es ser amables.
Psicológico En este tipo de acoso es primordial identificar al sujeto que está agrediendo y que sea la persona que recibe la primera atención, entender las causas que lo motivan a realizar las conductas intimidantes y poner remedios o consecuencias en cada ocasión que exista una recurrencia. No se puede dejar pasar por alto ningún pequeño comentario que tenga un matiz negativo hacia la o las víctimas. En el caso de los chicos que lo reciben, es importante hacer muchos ejercicios de seguridad, que “ensayen” algunos escenarios y las opciones de respuesta que pueden dar ante una agresión: Ser firmes en establecer un límite, preguntar la razón de los comentarios negativos, alejarse y pedir ayuda. Pero lo más importante es el refuerzo al autoestima del chico o chica.
Físico Ya que se tiene conocimiento cierto de lo que está sucediendo se debe actuar de inmediato y con una contundencia tal que elimine por completo la continuación de la conducta. Es muy importante que se notifique a las autoridades correspondientes si es que existe una recurrencia y/o escalada de nivel en el tipo de agresiones que recibe la víctima. Habrá que ser precisos en “preparar” a la persona que recibe las agresiones para anticiparse y tener distintas estrategias de evasión; ya sea permanecer acompañado, negociar con palabras, solicitar ayuda inmediata generando alguna alarma, o bien, teniendo algún entrenamiento de estrategias de defensa personal. Ojo, que no se confunda la defensa con violencia.
Cyberbullying Ya que las redes sociales y grupos en línea son la forma favorita de comunicación de los jóvenes es indispensable educar esta parte. Primero revisar la viabilidad de la red social a la que quieren pertenecer: en muchos casos se requiere que los usuarios tengan 13 años o más. Habrá que estar muy pendientes de lo que sucede, realizar revisiones regulares de los aparatos de nuestros chicos no solo para detectar si hay un problema, sino para orientar sobre el correcto uso de las redes. Asesorarse con expertos en el manejo de la tecnología es VITAL. Saber borrar, copiar (para guardar evidencias) o bloquear usuarios; generar cierta privacidad para proteger a nuestros niños ya es algo indispensable que como padres y maestros debemos dominar. ¿Dónde pedir ayuda? Te recomiendo seguir a Miguel Rangel, experto en tecnologías educativas, colaborador de Future Skills Education y versado en el tema para apoyar a los padres de familia en estos terrenos.

Existen múltiples organismos y asociaciones que apoyan tanto a las víctimas como a los victimarios ya sea en la detección y tratamiento, e incluso en la prevención.

Un programa digno de destacar es KiVa. Este programa de origen Finlandés ayuda a las instituciones con acciones tanto preventivas como correctivas una vez que se ha detectado algún caso. La metodología de Kiva acompaña a todos los involucrados en los procesos y fomenta la reflexión en chicos y grandes para lograr erradicar la situación de agresión en las escuelas.

Niñas abrazándose felices
Foto: Pixabay.com

Conclusiones

Hoy por hoy se atiende primordialmente a las víctimas del Bullying, sin embargo, como hemos visto a lo largo de este blog, los victimarios también necesitan ayuda. Es ideal que ambos actores dentro del acoso escolar reciban la ayuda profesional que requieran.

Es importante generar un cambio estructural en nuestras sociedades, en cómo estamos educando a nuestros hijos. Entender que hacer ciudadanos competitivos no significa que tengan que vivir queriendo “aplastar” a la competencia. Es crucial que trabajemos las habilidades sociales con ellos; la capacidad de negociar, de ceder, de aceptar y, sobre todo, de perdonar.

Conoce a tus hijos/alumnos. Platica con ellos, entiende sus razonamientos y otorga mucha orientación y criterio. La niñez y juventud de hoy necesita padres y maestros entrenados, capacitados, con conocimientos no solo de tecnología y de lo “que está de moda”; sino de las etapas del desarrollo humano: entender lo que sucede a nivel físico y psicológico en cada edad, así estaremos al tanto de las conductas que salen del rango de la normalidad y podremos ayudarles a superar los obstáculos que presenten. Si negamos lo que nuestros hijos pudieran hacer o decir, no estamos colaborando en una cultura de paz tan pero tan necesaria en estos tiempos.

Mariana Resa Romo
Mariana cuenta con más de 20 años de experiencia en la Educación; ha sido docente de varios grados académicos que van desde la primaria hasta nivel universitario; ha dirigido equipos docentes de varios niveles y trabajado proyectos para certificaciones internacionales en distintos centros educativos. Mariana es capacitadora de docentes y padres de familia en temas de educación y desarrollo y le apasiona todo lo relacionado con la capacidad del ser humano para aprender y transformar de manera positiva su entorno.
1 COMENTARIO
  • Adolescentes y las redes sociales | Future Skills Education
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